La creciente presencia de plásticos en los ecosistemas acuáticos ha sido considerada como un problema ambiental emergente a escala global, especialmente por su posible interferencia en las redes tróficas. Por lo que existe cierta preocupación acerca del impacto que las distintas formas, tamaños o composición de los plásticos puede tener sobre la biota acuática. Dado lo antes expuesto, se planteó estudiar la variación espacial y temporal de microplásticos en una playa turística al sur del mar Caribe, mediante el protocolo sugerido por la OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica), en el cual se recolectaron
muestras de arena en los periodos de sequía, transición y lluvia durante el 2019, los microplásticos en las muestras se separaron por inspección visual usando una lupa estereoscópica, clasificándolos según su forma y color. En total se contabilizaron 361 partículas de microplásticos en todo el periodo de estudio. En términos de densidad el promedio fue de 6,81 MP/Kg de arena. No hubo diferencias significativas espaciales ni temporales con respecto a las épocas de muestreo y fases lunares. En cuanto a la forma de los microplásticos, las fibras presentaron la mayor abundancia (305 MP), mientras que el menor valor fue reportado para las películas (4 partículas). Con respecto a la forma y color, los más abundantes fueron,
las fibras rojas (19,39%). La caracterización química arrojó al PP (polipropileno) y al PVC-U (policloruro de vinilo), como los polímeros más abundantes en las muestras. Los resultados confirman que existen distintas vías complejas de acceso de microplásticos en el ambiente, lo que trae como consecuencia que concurra posiblemente una tasa de recambio constante.