A pesar de que la fauna continental de la Península de Araya, principalmente vertebrada (mamíferos, aves, reptiles y anfibios), es considerada como una de las mejor documentadas en las zonas áridas del estado Sucre, un gran desconocimiento se presenta en cuanto a la diversidad de moluscos no marinos que habitan o habitaron en la misma, con un registro bibliográfico prácticamente inexistente. Así, el presente trabajo constituye un estudio mancomunado inédito entre el Centro de Investigaciones Ecológicas de Guayacán de la UDO (Venezuela) y el Projeto Avulsos Malacológicos (Brasil) relativo al conocimiento de los moluscos terrestres y dulceacuícolas, fósiles, sub-fósiles y recientes (actuales) del árido peninsular. Las colectas con sus respectivos registros fotográficos se realizaron en diferentes ambientes séricos en 22 comunidades litorales de la Península de Araya, las cuales involucraron cerca de 80 puntos de muestreos, durante los períodos 2010-2012 y 2017-2018. Como resultado, fueron determinadas 18 especies pertenecientes a la clase Gastropoda, distribuidas en 16 géneros y 12 familias. De éstas, 15 son especies autóctonas y 3 introducidas, con 14 representantes terrestres y 4 dulceacuícolas. Los bosques tropófilos, arbustales xerófilos y escorrentías temporales, albergaron el mayor número de especies, seguido de las lagunas temporales y áreas urbanas; mientras que, los manglares y sabanas xerófilas carecen de representación específica. Cabe mencionar que, del total de moluscos inventariados no invasores, 12 ya no forman parte de la fauna viviente de los ecosistemas inventariados y los 4 restantes aún persisten como elementos faunísticos sobrevivientes a las actuales condiciones ambientes adversas de la península. La diversidad de moluscos continentales presente y pasada en la Península de Araya, parece responder a los cambios sucesivos en su historia geológica y climática, donde las condiciones húmedas fueron cambiadas paulatinamente a medida que esta se separó del resto del continente y se levantó de forma desigual, creando las condiciones climáticas desfavorables en sentido este-oeste, lo que justifica la extinción de todas las formas de vida en ese mismo orden orográfico, dejando una efímera malacofauna continental como relicto sólo en las zonas más húmedas localizadas en el extremo oriental de la misma.